Vanesa Romero

Entrevistas

EL DEPORTE DE CREAR

QUIEN SOLO LA CONOZCA POR SU FACETA COMO ACTRIZ –EN SERIES COMO LA QUE SE AVECINA-, QUE DEJE ATRÁS TODOS LOS PREJUICIOS. ANTE USTEDES, UNA MUJER POLIFACÉTICA E INQUIETA QUE, ADEMÁS DE ACTUAR, DIRIGE, PRODUCE Y ESCRIBE LIBROS. Y CORRE, Y HACE YOGA, Y PRACTICA BOXEO… ¿ALGO MÁS?

SORPRENDE, APABULLA INCLUSO, LA TRAYECTORIA PROFESIONAL de Vanesa Romero (alicantina de 47 años): no solo actúa, la actividad que la ha situado en el foco público, sino que también dirige –con alguno de sus cortos se pasea por festivales recibiendo premios, como Sexo a los 70, que lleva 53 selecciones nacionales y 13 premios–, ha creado una productora y escribe libros. Con todo ello, no es de extrañar que haya recibido el Premio a Talento de Comedia en el Festival Internacional de Tarazona. De todo hace, además de practicar varios deportes, una actividad en la que estuvo a punto de ser profesional como atleta y que ahora utiliza para mantenerse en forma, combatir el estrés y seguir dándole vueltas a nuevos proyectos, dirigir una película, por ejemplo.

—‘La rubia’ de Aquí no hay quien viva y La que se avecina hace también cine y teatro, dirige, produce y escribe. ¿Te lo hubieras imaginado cuando empezabas?

La verdad es que no, pero siempre me ha gustado crear historias y es algo que se ha ido dando porque me sale solo, y son procesos con los que disfruto muchísimo.

—¿De eso, de tener que vencer los prejuicios sobre ser mujer, sobre un determinado físico, iba tu primer libro, Reflexiones de una rubia, que podíamos definir de autoayuda?

Considero que es un libro de autoconocimiento. De alguna manera, siempre me ha preocupado mucho el tema de la salud mental, de crecer emocionalmente, de entender – me, y toda mi vida he estado en esa búsqueda. Ese libro es un compendio de todo eso, de esas herramientas que a mí me han servido en mi vida para ser la persona que soy. Porque esto es un continuo y un no parar de actualizarse, de formarse, de seguir investigando.

—Vayamos por partes, empezando por los libros. Este año estuviste firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid de A solas conmigo. ¿Cuándo te diste cuenta de que podías y querías contar historias?

Desde pequeñita siempre he estado contando historias. Con ocho años, mi juego era escribir cuentos, siempre ha formado parte de mi rutina diaria. Y la escritura me sirve también a mí, para ordenar mi cabeza, mi mente… me gusta contar historias. Es algo que disfruto muchísimo y forma parte de mí, de mi entorno, de mi vida, de mi día a día. Cuando escribí Reflexiones…, mi editor me animó a escribir novelas. Al principio dije ‘ay dios, esto son palabras mayores’. Pero ya había escrito mi primer corto, Un día de mierda, y esa parte mía, que soy una chica bastante curiosa, me animó a explorar. Y aunque escribir una novela tiene su enjundia, es bastante complejo, afortunadamente confié en esa parte de mí y empecé a escribir y escribir y así surgió

—Si Reflexiones de una rubia va claramente sobre ti, el segundo libro y primera novela, Música para Sara, también tiene que ver contigo: atleta a la que una lesión trunca su carrera. ¿Hay mucho de ti en tus libros?

En todas las cosas que escribo hay cosas mías, lógicamente, pero hay mucho ficcionado. Todas las cosas que vives a tu alrededor te van inspirando y, cuando tú vas escribiendo una historia, tu cabeza va enlazando una cosa con la otra. Sí es verdad que hay algo que siempre hago, que tiene que ver con las emociones, de ir en busca de esa felicidad, de entenderte. Por ejemplo, en Música para Sara hablaba del amor bueno, del amor malo, de las amistades En A solas contigo, de la ambición, del acoso en el trabajo. Tiene mucha mezcla de muchas cosas que uno vive en su día a día, en primera persona o que vas viendo en otros.

—¿Recuerdas con nostalgia esa etapa de atleta? ¿Te quedaste con ganas de seguir?

 El deporte en mi vida ha sido fundamental, sobre todo por los valores. Me ha enseñado muchísimas cosas: la constancia, el frustrarte y no tirar la toalla, esa perseverancia, ir en busca de tus objetivos… luego lo he traslado a mi profesión. Creo que por eso puedo abarcar tantas cosas, porque soy muy disciplinada. En mi profesión estoy todo el tiempo conmigo misma, escribiendo ante el papel en blanco o interpretando un personaje. Y también el atletismo, al ser un deporte individual, iba mucho conmigo, y tienes que estar venciendo tus propios muros, derribarlos. Y eso me ha servido. Y ahora, cuando voy a correr, me encanta enfrentarme a esas murallas, el cuerpo te dice ‘dónde vas’, y dices ‘no’ y eliges superarte. Es un entrenamiento mental para enfrentarme a mi día a día.

—Llevas desde 2007 en La que se avecina. ¿Cómo es trabajar tantos años en un mismo proyecto y con un equipo que, aunque varía, se mantiene en lo esencial?

 Para mí, La que se avecina y Aquí no hay quien viva, imagínate, entré con veintitantos años y salí 17 después, ha sido mi gran familia. Lo recuerdo como una etapa de mucho aprendizaje, con mucho cariño, donde me han enseñado realmente mi profesión, tanto delante como detrás de las cámaras. Como he dicho antes, soy una chica muy inquieta y, cuando estoy en un plató, estoy pendiente de todo, lógicamente de interpretar, pero cuando paro observo a todo el mundo, cómo dirige, cómo coloca la cámara el equipo técnico, etc. Al final, han sido muchos años de escuela en los que he recogido información hasta este momento de vida, en el que he podido explorar otras cosas.

“No puedo elegir: al final, me he dado cuenta de que para mí es fundamental crear, ya sea delante o detrás de la cámara o escribiendo”

—Has escrito, dirigido y también recogido premios por el corto Sexo a los 70 (el segundo tras ‘Un día de mierda’). ¿Por qué ese proyecto? Porque, al contrario que tus libros, tiene poco que ver contigo.

Tiene que ver conmigo porque, al final, son textos escritos por mí, y siempre intento meter esa parte de humor, de intentar quitarle peso y dramatismo a ciertas cuestiones de la vida. Creo que el humor para mí es como mi medicina, me he dedicado toda la vida a hacer comedia y ya forma parte de mi rutina diaria. Tanto en Un día de mierda como en Sexo a los 70 tenía ganas de contar ciertas circunstancias desde otro punto de vista. Creo que el tema del sexo a los 70 ha sido y es, desgraciadamente, tabú, que necesitaba poner un poco de luz a esa circunstancia. Todos vamos a llegar a ese momento de nuestras vidas, si dios quiere, y no pasa nada, cuanto antes lo normalicemos mucho mejor.

—¿Será el primero de otros proyectos en la dirección?

Sí, tengo pensado hacer más cosas y, si todo va bien, para el año que viene estaré dirigiendo mi primera película.

—Trébol4 Content es el nombre de la productora que has cocreado. ¿Qué te gustaría que saliera de ella?

Estamos enfocados en documentales, series y películas. Ahí estamos, con varios proyectos encima de la mesa.

—Y, además, sigues haciendo deporte. La pregunta es tópica, pero viene a cuento: ¿cómo lo haces?, ¿cómo te organizas? ¿Con rutinas muy marcadas o saltas de una cosa a otra según te inspiras?

Bueno, escucho mucho al cuerpo. Me encanta correr, para mí es como meditar, desconectar, “No puedo elegir: al final, me he dado cuenta de que para mí es fundamental crear, ya sea delante o detrás de la cámara o escribiendo” 123 y lo necesito para desestresarme un poco de la rutina del día a día. Depende. Si tengo que trabajar mucho, intento por la tarde-noche; si puedo por la mañana, salgo a correr. Y luego yoga, a veces boxeo…, soy inquieta.

—Y otra pregunta tópica. ¿En qué faceta te encuentras más cómoda?

No puedo elegir. Al final, me he dado cuenta de que para mí es fundamental crear, ya sea delante o detrás de la cámara o escribiendo.

—¿Te has sorprendido a ti misma de todo lo que eres capaz de hacer?

Pues la verdad es que sí (risas), no voy a mentir. Sí, me sorprende esta capacidad de crear y la cantidad de cosas que llego a hacer.

—Tu padre fue futbolista profesional. ¿Cuál es tu relación con el fútbol?

Fue portero y luego entrenador, y el fútbol ha formado parte de mi vida desde que era niña. Cuando mi padre jugaba o entrenaba, mi hermana y yo nos íbamos con él… A día de hoy sigo disfrutando todos los deportes en general, es algo que he crecido con ello.

—En tu caso, el deporte va acompañado de cuidados también en la alimentación y otro tipo de rutinas. ¿Obligación por tu profesión o convicción personal?

Convicción personal. Pienso que somos lo que comemos, que hay que darle buena gasolina a nuestro cuerpo, que hay que mimarlo y cuidarlo para que esté lo más a gusto posible y rinda lo más a gusto posible. No lo hago por profesión, sino por mí y por cómo me hace sentir, el autocuidado, el automimo.

—Cuando salga esta entrevista, dado todo lo que haces últimamente, ¿en qué estarás?

No lo sé. Es verdad que me han ofrecido un nuevo proyecto, no sé si estaré pisando un escenario con cuestiones teatrales, y preparando posiblemente mi siguiente proyecto gordo, que es la película. Y escribiendo cosas. Y, en el mundo de la interpretación, tengo alguna que otra cosita, ojalá esté ahí creando personajes maravillosos.

—Desde fuera, parece que estás mejor que nunca.

La verdad es que sí. Estoy en muy buen momento personal y profesional. Me siento bien, me siento tranquila. Y creo que esa tranquilidad para mí es la felicidad.


Gire su dispositivo para una mejor navegación.