Alejandra Salazar
Entrevistas
LEYENDA DEL PÁDEL
EN 2001 DEBUTÓ EN EL CIRCUITO PROFESIONAL Y 25 AÑOS DESPUÉS CONTINÚA, UNA TEMPORADA MÁS, CON LA MISMA ILUSIÓN Y AMBICIÓN DEL PRIMER DÍA. AHORA, ADEMÁS, AYUDA A LOS JÓVENES TALENTOS A CRECER Y SIGUE PONIENDO SU GRANITO DE ARENA PARA QUE EL PÁDEL SEA AÚN MÁS GRANDE.
NI SIQUIERA UN PROBLEMA DE CORAZÓN pudo frenar su trayectoria deportiva, que la ha convertido en una de las mejores jugadoras de pádel de la historia. Resiliencia y motivación son dos palabras que describen a la perfección a Alejandra Salazar (Madrid, 1985), campeona del mundo y número 1 en varias ocasiones y ganadora de más de 60 títulos que afronta su última temporada como profesional en el Premier Padel –como ella misma ha anunciado–, ahora con Alejandra Alonso y con ganas de seguir superándose. Todo ello mientras compagina su vida en pista con un proyecto que consiste en ayudar a otros jugadores que comienzan a despuntar.
—Después de tantos años al máximo nivel, ¿qué es lo que te motiva cada día a entrar en la pista?
En mi ADN está el seguir mejorando año a año, seguir creyendo que necesito todavía dar una mejor versión de mí, y eso es lo que me motiva día a día, que pasan los años, nos van pasando cosas, en la edad también se nota el despliegue físico y demás… Pero ese cóctel de impedimentos supone un reto para motivarte, para decir ‘da igual lo que me pase, que puedo seguir sacando partidos adelante y dando una mejor versión de mí’.
—Desde que debutaste ha cambiado mucho el deporte. ¿Cómo valoras esa evolución?
Pues el pádel ha evolucionado prácticamente en todo. Si miramos atrás, desde la profesionalidad de los jugadores, los equipos cada vez son más grandes, estamos mucho más arropa – dos y medimos todo mucho más, los trabajos, los descansos… Hay muchos más estudios y cada jugador es más consciente de sus virtudes y de lo que tiene que mejorar, y eso ayuda a que el nivel vaya subiendo. Y luego, en el plano organizativo, los estadios hablan por sí solos, hay plazas en las que llenamos, con más de 10.000-12.000 personas disfrutando de nuestro deporte. Es una pasada, y la globalización se está viendo, cada año se suman nuevas plazas al calendario y estoy muy feliz de poder vivirlo y de haber aportado mi granito de arena.
—Si pudieras volver a hablar con la Alejandra que empezaba, ¿qué consejo le darías?
Le diría que disfrutase de cada segundo que, aunque lo he hecho, lo disfrutase todavía más. Que es muy guay poder ser deportista, dedicarte a lo que te gusta, conocer ciudades… aunque siempre se ve lo bueno y hay mucho sufrimiento detrás. Pero le diría que disfrutase y aprovechase cada entrenamiento con cada entrenador y cada compañera porque todo eso te hace mejorar.
—El pádel tiene mucha parte mental. ¿Cómo trabajas tu cabeza para competir bajo presión?
Desde hace varios años, la figura del psicólogo es fundamental, ya no solo porque me lesioné y vi esa necesidad, sino para todo ese acompañamiento mental del día a día. Esa fortaleza y esas herramientas que te aporta esa persona experta sin duda creo que merece mucho la pena, el pararse a trabajar en ello semanalmente para ser más fuerte ante todas las adversidades que vienen. Aunque toda la faceta de competición se ve muy bonita desde fuera, también hay cosas que trabajar porque si no el rendimiento en la pista no será el adecuado.
—¿Cuál ha sido el desafío mental más duro de tu carrera?
Uff, no te sabría decir uno. Quizá cuando sufrí esa miocarditis en el corazón, al final es el órgano vital, es el momento en que te planteas ‘guau, podría no estar aquí’ si llego más tarde al hospital, no estaría aquí. Es una fortaleza después, porque valoras mucho más a lo que te dedicas cada día y ese esfuerzo que haces. Ese ha sido el momento más vital que he vivido, aunque intento tomarme todas las derrotas como parte del juego, ya que, como siempre digo, perder es lo normal, quien gana mucho es lo inusual. Ese balance de pensar que ni hoy eres tan bueno por ganar ni mañana eres tan malo por perder es lo que te hace estar arriba; naturalizar las derrotas, ser constante y seguir trabajando pase lo que pase es la clave.
—¿Cómo es un día normal en tu vida en plena temporada?
Por la mañana desayuno fuerte, me voy al gimnasio, luego tengo mi preparación en pista. Muchas veces, si ha habido torneo, visualizamos partidos y comentamos las mejoras que podemos practicar después en la pista. Después, es hora de comer y por la tarde hay semanas en las que a veces hago turnos pero no tan físicos, ya que a mi edad no puedo hacer muchos días doble turno. Creo que parte del éxito de un deportista es conocerse y saber que no por más horas que le eches en pista al día siguiente vas a rendir mejor. He encontrado el equilibrio con el paso de los años y sé cuándo tengo que parar. Y luego también hago ese trabajo invisible que no se ve que es el descanso, dormir las horas necesarias, acudir a fisioterapia, que intento ir dos veces por semana si está todo en orden, decir que no a muchos planes por ese descanso…
—¿Qué te gusta hacer en esos descansos para desconectar?
Desconecto mucho con planes con amigas y con familia. Mis sobrinos que, como viajamos tanto, intento cuando estoy en casa rodearme de todos los mimos posibles de mi gente. Me encantan los juegos de mesa, los scape rooms, ir al cine…, aprovechar momentos con la pareja, familia y amigos desde la tranquilidad.
“Me gustaría transmitir a las niñas que se ven reflejadas en jugadoras como yo la idea de no rendirse, de seguir trabajando pase lo que pase”
—¿Qué legado te gustaría dejar más allá de lo deportivo cuando te retires?
Me gustaría transmitirles a esas niñas que se ven reflejadas en jugadoras como yo la idea de no rendirse, ser resilientes, seguir trabajando pase lo que pase y no perder esa ilusión por lo que haces. El motor son las ganas y la ilusión. Que cada uno busque sus tiempos, cada uno tiene su proceso y no hay que tener prisa por ser la mejor.
—¿Te ves ligada al pádel cuando te retires?
Sin duda, seguiré ligada al pádel. Me gustaría poder guiar a muchos jóvenes en su carrera. Yo me preguntaba cómo quería pasar el resto de mis días cuando me retirase y, hace tres años, monté una agencia de representación de jugadores, eventos y expansión del pádel para llevarlo a todo el mundo que se llama Goat Sports Management. Trabajamos para apoyar y acompañar al jugador, gestionarles todo lo que conlleva este mundo del pádel para que se concentren solo en lo necesario y lo demás lo deleguen en nosotros. Y estoy muy ilusionada de, cuando me retire, poder ayudar a esas jóvenes promesas, guiarles con unos valores que considero adecuados.
—¿Te habría gustado a ti tener ese acompañamiento cuando empezaste tu carrera?
Sin duda. Es verdad que esto ha empezado mucho más tarde con el boom del pádel y ha emergido esa figura del agente, de la agencia para llevar estos temas. Hay muchas cosas de las que me ocupé yo siendo jugadora y que me quitaban tiempo o me despistaban inconscientemente de lo que debía hacer. Así que sí, me habría gustado el poder tener una agencia hace años que me acompañase.
CUESTIONARIO EXPRÉS
- Una deportista que te haya inspirado siempre.
Carolina Navarro. - Un momento de tu carrera.
Mi primer torneo profesional. - Tu mejor golpe.
La bandeja. - Un torneo que nunca olvidarás.
Master Final de 2022. - Un sitio al que no te importaría volver.
Dubái. - ¿Punto de oro o ventaja?
Punto de oro. - Un entrenador o persona clave en tu carrera.
Raúl Rodríguez y Manu Martín. - Una palabra que describa el pádel.
Pasión. - La última canción que suena en tus cascos antes de un partido.
Me acuerdo siempre de ella porque me la he puesto mucho, Jerusalema. - Un capricho gastronómico después de ganar.
Soy muy patatera, patatas fritas.



