Nic Von Rupp

Entrevistas

MONTAÑAS DEL MAR

POCOS COMO NIC VON RUPP ENCARNAN TAN FIELMENTE LA FILOSOFÍA BORN TO DARE DE TUDOR. EMBAJADOR DE LA FIRMA RELOJERA, HABLAMOS CON EL SURFERO QUE CABALGA SOBRE LAS OLAS MÁS GRANDES DEL MUNDO.

—Tienes varias nacionalidades (alemana, estadounidense, suiza y portuguesa). ¿Tiene sentido en tu caso la idea de que el océano es tu única y verdadera patria?

Es una gran pregunta. Sí, tengo varias nacionalidades y crecí en un entorno muy internacional. Pero el océano siempre me ha parecido mi hogar. Es donde me siento arraigado, donde me reto a mí mismo y donde prospero. Es más que un lugar: es un estado de ser para mí.

—¿Cuándo empezaste a pensar que podrías vivir del surf?

Para mí, siempre fue una pasión. Surfeaba porque me encantaba: por la conexión con la naturaleza, la sensación que me transmitía, la paz y el impulso que aportaba a mi vida. Entonces, no había una trayectoria profesional definida en el surf, sobre todo en Europa. Pero empecé a competir, a ganar eventos y a conseguir patrocinadores. Con el tiempo, me pasé al surf de olas grandes. Y ahora, 20 años después, sigo en ello, superando mis límites y disfrutándolo más que nunca.

“El océano siempre me ha parecido mi hogar. Es donde me siento arraigado, donde me reto a mí mismo y donde prospero”

—¿Puedes contarnos más sobre esa transición de competir en olas pequeñas a perseguir las grandes olas?

Pasé años compitiendo, con el objetivo de clasificarme para los Juegos Olímpicos y convertirme en campeón mundial de surf en olas pequeñas. Pero algo dentro de mí —mi instinto, mi intuición— me llevaba en otra dirección. Siempre me ha gustado desafiarme en el océano, y las olas grandes han sido mi pasión desde hace mucho tiempo. El punto de inflexión llegó alrededor de 2016. Acababa de quedar segundo en los ISA World Surfing Games, lo cual fue un gran logro. Pero me di cuenta de que ya no me apasionaba el surf competitivo. Quería dedicarme a las olas grandes. Por esa época, Nazaré empezó a ganar reconocimiento mundial, así que empecé a invertir todo mi tiempo y energía en ello. Ha pasado casi una década de concentración total en el surf de olas grandes, y no he mirado atrás.

—¿Cómo es la vida de un surfista? ¿Cuánto tiempo pasas al año junto al mar?

El surf es mi pasión y mi profesión, así que estoy junto al mar prácticamente los 365 días del año. Solo hago escapadas cortas que no tienen relación con el océano. El surf es mi mejor amigo… y a veces mi peor enemigo, porque no puedo vivir sin él. Paso mucho tiempo en Portugal, sobre todo en invierno, cuando las grandes olas llegan a Nazaré. También viajo a lugares como Mavericks en EE. UU., Hawái e Indonesia en verano y otoño. Mi vida está dedicada por completo a perseguir olas por todo el mundo. Entre olas, entreno constantemente —física, mental y en el agua— para estar listo cuando llegue la próxima gran oportunidad.

“Estoy junto al mar prácticamente los 365 días del año. Mi vida está dedicada por completo a perseguir olas por todo el mundo”

—¿Qué hace a un surfista campeón? ¿Talento, entrenamiento, disposición al riesgo…?

Sin duda, es una mezcla. El talento ayuda, pero es solo el punto de partida. El entrenamiento, tanto físico como mental, es esencial, especialmente en el surf de olas grandes, donde cada decisión puede ser crucial. Y, por supuesto, está la disposición a arriesgarse, a superar tus límites cuando otros podrían ceder. Pero también hay algo de lo que la gente no habla lo suficiente: la suerte. Estar en el lugar correcto en el momento correcto. Y aún más importante: tener a la gente adecuada a tu alrededor. Ya sean tus entrenadores, preparadores físicos, amigos, familia o patrocinadores… ese sistema de apoyo lo es todo. No puedes lograrlo solo.

—Tu relación con Tudor comenzó en 2022. ¿Qué os unió?

Comenzó oficialmente en 2022, pero llevaba tiempo gestándose. Desde 2019, esperaba unirme a su equipo porque sentía una fuerte conexión con la marca, especialmente por mi herencia suiza y mi afinidad con su filosofía Born to Dare. El surf de olas grandes es la definición de Born to Dare. Se trata de salir de la zona de confort, arriesgarse y superar los límites. Y Tudor representa ese mismo espíritu a través de sus relojes, su comunicación y sus embajadores. Esa mentalidad compartida hizo que la colaboración resultara increíblemente natural. Siempre lo digo: era fan antes de ser embajador. Ahí es cuando las colaboraciones funcionan mejor: cuando son auténticas.

—¿Cuál es tu reloj Tudor favorito?

Es difícil elegir solo uno. El Pelagos FXD, especialmente el nuevo Pelagos Ultra, es increíblemente especial para mí. Siempre lo llevo conmigo y lo llevo al agua cada vez que surfeo. Es una pieza hermosa, pero también súper robusta, diseñada para el rendimiento y la aventura. Para ocasiones más elegantes o formales, uso el Black Bay 54. Ese también es muy especial para mí. De hecho, le regalé el mismo modelo a mi padre. Sinceramente, Tudor no para de lanzar novedades tan increíbles que es difícil no enamorarse de todas ellas.

“Siempre digo que era fan de Tudor antes que embajador. El surf de olas grandes es la definición de su filosofía Born to Dare

—Por cierto, ¿sería posible vivir del surf sin patrocinio privado? ¿Echas de menos la participación del sector público?

Excelente pregunta. Sinceramente, como la mayoría de los deportes, el surf depende en gran medida del patrocinio privado. Sin él, sería muy difícil, especialmente en disciplinas como el surf de olas grandes, donde hay muchos desplazamientos, equipo y logística involucrados. Pero también he trabajado con el sector público. Hace unos años, realizamos una serie con la Oficina de Turismo de Portugal, recorriendo el país y mostrando su increíble costa. Creo que el escenario ideal es un equilibrio de ambos: patrocinios privados para la sostenibilidad de la carrera a largo plazo y participación pública para promover el deporte y su conexión con la cultura y el turismo.

—Has dicho que esperas seguir siendo surfista profesional al menos diez años más.

Sí, ese es el objetivo. Hasta ahora, cada año ha sido mi mejor año, y creo que mis mejores años aún están por venir. Quiero seguir surfeando mientras me divierta, y ahora mismo, me lo estoy pasando mejor que nunca. Así que sí, veo otros diez años dorados por delante. Después de eso, quiero seguir vinculado a este deporte. Me apasiona ayudar a los jóvenes surfistas a desarrollarse, crecer y perseguir sus sueños. También quiero seguir desarrollando proyectos como Mountains of the Sea y explorar cómo puedo conectar el surf con el mundo empresarial y la narrativa creativa. Hay muchísimas oportunidades en el surf, tanto dentro como fuera del agua, y planeo seguir surfeando esa ola en el futuro.


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