Mishel Gerzig
Entrevistas
MUCHO QUE DECIR
MODELO INTERNACIONAL, EMPRESARIA AL FRENTE DE LA CLÍNICA DE TRATAMIENTOS NATURALES POLA, CON ESTUDIOS DE CANTO Y CAPAZ DE HABLAR EN SIETE IDIOMAS. LA JOVEN ISRAELÍ, ASENTADA EN ESPAÑA DESDE QUE CONOCIÓ A THIBAUT COURTOIS, SE REVELA EN ESTA ENTREVISTA COMO UNA MUJER EMPRENDEDORA E INQUIETA CON LAS IDEAS MUY CLARAS.
MISHEL GERZIG EXHIBE YA, A PESAR DE SU JUVENTUD (TEL AVIV, ISRAEL, 1997) una exitosa carrera como modelo internacional. Es ahora, quizás, cuando viaja menos, pero sigue sin parar: asentada en Madrid como esposa del portero del Real Madrid Thibaut Courtois, ha abierto un centro de tratamientos de belleza, Pola, que apuesta por los ingredientes naturales, y ha dado sus primeros pasos en la música, presente siempre en su vida. La entrevista transcurre en español, con algún apunte en inglés, dos de los siete idiomas que habla.
—¿Qué ocupa más tu tiempo actualmente, tu faceta de empresaria al frente del centro de belleza Pola o tu labor como modelo?
Creo que lo primero es ser mamá, eso ocupa todo mi tiempo ahora. Pero también con la clínica hay que trabajar mucho, sobre todo ahora, recién abierta. También como modelo viajo mucho. Justo vengo ahora de un trabajo en Roma. Al final, mezclo todo y no hay algo específico que haga más. Es así.
—¿Qué caracteriza a Pola?
Hay una apuesta firme por ingredientes naturales… Nosotros queremos combinar el mundo convencional y también la estética moderna. Pero también usar productos naturales, aceites esenciales, vitaminas…, porque al final hay que saber bien qué pones en tu cara, también para evitar reacciones o alergias. Y sabemos que lo más sano son los productos naturales.
—Hay un centro Pola en Israel con una lista de espera de varios meses. ¿Cómo va el de Madrid?
Sí, en Israel tenemos lista de espera de casi un año, la verdad es que es un sueño. En Madrid vamos poco a poco, ayudando a clientas con esos problemas de pigmentación, de acné, de cicatrices también. Queremos tratar y aprender bien por qué, por ejemplo, sale el acné. No solo tratarlo desde fuera, sino también desde dentro, para que no vuelva.
—Hagamos un repaso de tu carrera. Empezaste muy pronto a trabajar como modelo.
Con 12 o 13 años. Un cantante muy famoso de Israel, que tiene familia en el mundo de la moda, me dijo que tenía que probar. Hablé con mi madre y dijimos “vale, probamos, pero el colegio es lo más importante”. Y así, poco a poco, empiezo a trabajar como modelo y con 16 años ya tenía agencia en Miami. Luego Milán, Nueva York y, con la ayuda de mis profesores y amigos, pude estar siempre al corriente de los estudios a pesar de viajar por todo el mundo.
—Hiciste el servicio militar obligatorio, con apenas 18 años. ¿A cuántos prejuicios tuvo que enfrentarse una mujer como tú?
Fue muy divertido, sí. Mi rol en el servicio militar fue capitán de barco, algo que es muy masculino, y tenía muchos hombres conmigo. Fue un poco raro, porque yo soy una chica, una persona amable, modelo, así que no me tomaban muy en serio, pero fui mostrándoles que soy una persona fuerte y profesional y, efectivamente, llegué a capitán de barco.
—¿Te atreves a decir el trabajo como modelo del que te sientas más orgullosa?
Son muchos años y un montón de trabajos de los que estoy muy orgullosa: desfilar en la Fashion Week de Nueva York con diseñadores muy importantes, participar en campañas de televisión para Coca-Cola… Al final, cada cosa es muy especial para mí.
“En Pola combinamos la estética convencional con la moderna, pero siempre usando productos naturales, aceites, vitaminas…”
—Tu profesión te ha permitido viajar por medio mundo. ¿En algún momento imaginaste vivir en Madrid?
No, nunca pensaba que iba a vivir aquí, la verdad. De hecho, nunca había estado antes de conocer a Thibaut, salvo alguna parada de unas horas de camino a Miami. Cuando vine aquí la primera vez, me enamoré de la ciudad, es muy bonita, la gente es muy divertida, estoy muy feliz. El país también es muy bonito y, aunque llevo cinco años aquí, todavía tengo mucho más de ver y explorar.
—¿Firmarías que Courtois acabara su carrera aquí?
Me gusta mucho estar aquí. Ojalá que sí.
—¿Es verdad que hablas siete idiomas?
Bueno, hablo perfectamente cuatro y entiendo otros tres.
—¿Crees que a veces las carreras de las parejas de los futbolistas de élite quedan ocultadas por las de ellos?
Al final es lo que tú quieras. Si quieres ceder el escenario a tu pareja y que él esté en el foco, eso es estupendo. Y si quieres ser tú la que esté en el foco, pues ellos estarán también ahí apoyándote. Thibaut siempre me apoya con lo que quiero hacer y me da el espacio para estar en primera línea muchas veces. Es importante combinar y tener equilibrio.
—En redes sociales has hablado de los ataques de ansiedad que a veces sufrías. ¿Puedes servir de ejemplo para otras mujeres?
Con 20 años empecé a tener ataques de ansiedad. Al principio, no entendía qué eran, con mucha presión en el corazón, latiendo muy fuerte y muy rápido. A veces, de repente, en un evento social o simplemente en casa, viendo la televisión. No lo controlas, aparece. Los médicos me dijeron que tenía ataques de pánico y me ofrecieron pastillas, pero yo me dije: ‘Soy una persona muy obstinada. Voy a tratar de entrenar mi cabeza y ver cómo puedo controlarlo’. Así que empecé a ver vídeos en YouTube sobre técnicas de respiración, hablándome a mí misma con buenas palabras… Y empezó a funcionar poco a poco, conseguí hacerme más fuerte y controlarlo mejor. Y ahora hay veces que puede venir un poco, más cuando estoy muy estresada, pero ahora lo tengo bajo control… es como un amigo, tenemos una buena relación.
—Cuesta imaginar problemas en una pareja como la tuya.
El día a día es muy normal. Al final, somos marido y mujer, padres de Ellie, Thibaut tiene otros dos hijos, Nicolás y Adriana… Hacemos cosas normales, disfrutamos juntos. Es verdad que hay que trabajar mucho y viajar, yo por mi trabajo y Thibout por los partidos, pero al final somos una familia muy normal.
“La música es parte de mi vida. Vamos a trabajar más canciones; es algo que me gusta mucho y en lo que quiero seguir. Poco a poco”
—-En verano, lanzaste una canción, Summer Paradise, en la que cantabas y en cuya letra habías participado. ¿Cómo surgió esa iniciativa y qué sentiste al oírla en el Santiago Bernabéu?
Toda mi vida me ha encantado la música. Es parte de mi día a día, siempre hay música donde estoy y me encanta cantar también desde muy pequeñita. Incluso di clases de voz. Ahora, con Ellie, canto para ella, por el día o por la noche, canciones diferentes, en diferentes idiomas. Y la familia y Thibaut y mis amigos me decían “cantas muy bien, tienes que probar, hacer algo”. Y yo siempre pensaba “no, no tengo tiempo, no es para mí”. Pero, al final, me dije “tengo casi 30 años y es algo que quiero probar antes de los 30”. Para mí es algo muy muy divertido, trabajé en esta canción con un equipo maravilloso, y escucharla en el Bernabéu fue un sueño. —
¿Es algo más que una anécdota? ¿Quizás el principio de una carrera en la música?
Ojalá que crezca. Vamos a trabajar más canciones y es algo que me gusta mucho y quiero seguir. Es muy difícil para mí imaginar hasta dónde puede llegar, pero poco a poco. Ahora vamos a hacer una canción más.



