DJ Nano
Entrevistas
UNA VIDA GIRANDO
ACABA DE CUMPLIR 30 AÑOS DE CARRERA, EN LOS QUE HA PASADO DE LOS MINÚSCULAS CABINAS DE PINCHADISCOS DE LAS DISCOTECAS A ACTUAR EN ESPECTACULARES SHOWS ANTE DECENAS DE MILES DE PERSONAS. LA HISTORIA DE LA MÚSICA ELECTRÓNICA EN ESPAÑA LLEVA SU NOMBRE.
SU CASA ES UNA ESPECIE DE TEMPLO DE TODO LO QUE AMA: coches y motos clásicas; zapatillas, muchas zapatillas; equipos de música y discos, sobre todo, incontables discos. DJ Nano (José Luis Garaña, Madrid, 1977) es uno de los grandes de la música electrónica del panorama nacional e internacional. Con 30 años ya de carrera –los celebró el pasado octubre con un gran concierto en Zaragoza–, pertenece a ese meritorio grupo de pinchadiscos que se foguearon en las pequeñas cabinas de discotecas de barrio, reivindicando un género no siempre bien considerado, para acabar protagonizando shows de masas y colaboraciones con muy diversos artistas. “Me considero un tipo con mucha suerte por llevar 30 años en una industria que no es nada fácil, que ha tenido unos cambios enormes”, confiesa al inicio de esta entrevista.
—¿Qué tiene que ver el DJ Nano actual con el adolescente que empezó en este mundo?
En la parte artística, la energía y la actitud es la misma. Luego ha venido la profesionalización absoluta. Cuando empecé, en ningún momento pensaba que iba a ser mi vida, era una pasión más que otra cosa. Con esas edades, pues lo único que quieres es disfrutar el momento, sin pensar en el futuro. De unos años para acá, piensas más las cosas, gestionas mucho mejor los tiempos y el futuro.
—¿Y qué tiene que ver la industria de la música electrónica actual con la de entonces?
No tiene nada que ver. Los artistas de música electrónica, los DJ, éramos tipos que estábamos en cabinas oscuras donde nadie nos hacía caso. Ahora, se ha creado una figura artística alrededor del DJ, del artista electrónico, del productor… Y también la música en sí. Antes era música hecha para discotecas, don – de la gente iba a bailar y a consumir excesos, por así decirlo, y ahora nada tiene que ver. La música electrónica es una rama más de la música, todos los grandes artistas la utilizan y absolutamente todo el mundo la escucha, no en festivales, no en discotecas. De ahí, ya salió hace muchos años y la tenemos en bandas sonoras de películas o en discos de artistas que todos conocemos. La música electrónica hace ya muchos años rompió la barrera y ese estigma un poco oscuro que tenía.
—Este aniversario, los 30 años, es el preludio de una gran gira en 2026. ¿Qué podemos contar de ella?
Es un año muy importante, llevamos, yo y mi oficina, hay más gente involucrada en mi carrera, pensándolo mucho tiempo. Me parece una suerte enorme llevar tantos años trabajando y a este ritmo. Y por lo tanto es un año de celebración y de dar a la gente grandes shows, espectáculos distintos a lo que hemos hecho hasta ahora, pero que sí tienen todo el recorrido de estos 30 años.
“Trabajar en el momento de ocio de la gente, cuando quiere olvidarse de sus problemas y pasarlo bien, es un lujo”
—Dice su web que DJ Nano “juega su papel las 24 horas, los 7 días de la semana”. ¿Qué significa? ¿No hay un José Luis Garaña al margen de DJ Nano?
Se refiere a que a mí me gusta hacer las cosas con mucha intensidad, y en mi vida soy un poco parecido. No significa que vaya por mi casa pegando saltos, como en un escenario. Sí que creo que mi personalidad es la misma con DJ Nano que con José Luis: me gusta vivir las cosas, como digo, con intensidad, poner mucho cariño y mucho amor.
—Desde España, tu radio de acción se ha extendido a prácticamente todo el mundo. ¿La música electrónica no entiende de fronteras, lega igual a culturas tan diversas?
Tenemos la suerte de trabajar, en la actuación, en un momento en el que la gente va a olvidarse de sus problemas, a pasarlo bien y, por lo tanto, lleva una predisposición buena y positiva. Eso ocurre en todo el mundo. Luego sí que es verdad que hay una diferencia importante de públicos: no tiene nada que ver el DE Filipinas con el de Madrid o el de México. Pero el lenguaje de la música es positivo para todo el mundo y es un lujo trabajar en el tiempo de ocio de la gente.
—Estás haciendo colaboraciones con artistas de otros géneros, rock, indie, rap. Algunos, probablemente, fueron tus ídolos hace años. ¿Con quién te ha gustado más colaborar y con quién te gustaría poder hacerlo?
Estoy viviendo un momento precioso, porque colaboro, como dices, con gente a la que admiro y quiero desde hace años. Al final, la colaboración es una cosa muy bonita que nace de la parte más personal, si no quieren los dos, es difícil que salga bien. Pues Dani Martín es un tipo al que quiero y admiro muchísimo y ahí estamos haciendo cosas juntos. O los Hombres G. Es el primer grupo al que vi en un concierto en el parque de atracciones de Madrid siendo muy pequeño, y que ahora estemos en el estudio reconstruyendo una de sus grandes canciones, pues es un momento precioso. Igual Viva Suecia, Siloé…, son grupos que no paro de escuchar, y estar con ellos en el estudio trabajando es la bomba.
—¿Cuál es el mayor temor de un DJ en pleno show? ¿Hay algún momento en que diga ‘esto no está funcionando’?
Sí, claro, no todas las sesiones han sido buenas. Con los años pues vas aprendiendo a leer a la gente, el espacio, el aura… ¿Qué hay que hacer? Pues intentar llevártelos a tu terreno, ver de qué manera se lo pueden pasar mejor. Quizá mi mayor temor no es que una sesión no funcione, que sí, sino que haya algún tipo de problema en el público, como ha habido alguna vez. Se pasa realmente mal.
—¿Compone con el objetivo de invitar a bailar o cree que puede ser una música para ser disfrutada en cualquier momento?
Hay de todo en mi discografía. Sobre todo, hago canciones para divertir, pero también tengo álbumes que son más de escucha, más tranquilos. Ahí tienes una nana que hice para mi hijo y que vale para dormir a los niños pequeños, hecha 100% con música electrónica. Sobre todo, que a mí me haga sentir y crea que puede llegar a cierto público.
—¿Cuánto tiempo pasa fuera de casa?
Un gran parte del año, sobre todo en verano. Aunque sea por la geografía española, vivo en hoteles durante tres o cuatro meses en los que piso la casa un día a la semana para cambiar maletas y volver a otro lado. Con el nacimiento de mi hijo cambié la forma de trabajar internacionalmente, ya no hago giras de mes y medio fuera de España. He llegado a pinchar a Brasil un día, volverme para pinchar en Madrid, ir a México al día siguiente… Pero también hay una gran parte del año en la que he podido ir a buscar a mi hijo al colegio casi todos los días. Y eso también es un privilegio.
—¿Qué es Oro viejo?
Pues Oro Viejo es un espectáculo, que se ha hecho muy grande, donde cuento la historia de la música electrónica, también la historia de mi vida en la música electrónica, desde los inicios a principios de los años 80 hasta principios de los 2000, y donde se junta público con edades de 20 a 60 años. Es algo de lo que me siento muy orgulloso porque, de nacer en una discoteca de Coslada, ha pasado a hacerse en grandes recintos, a girar por todos lados.
—¿Cuéntenos algo de su afición a las motos?
Me gustan los clásicos, también lo moderno, pero me gustan los clásicos por no haber podido tener en su día esos cacharros. Eran tan aspiracionales… Así que, con los años, cuando tuve independencia económica, fui adquiriendo algunos de esos cacharros. En parte, como colección y que al final se ha convertido en una tara (sonríe).
—¿Y zapatillas, cuántas tiene?
Dejé de contar hace tiempo, por no ver la locura que hay. Sí, tengo una colección grande.
—¿Tiene fecha de caducidad un DJ?
Pues me parará la salud, cuando el cuerpo o la cabeza no puedan más. La ilusión yo creo que no, porque creo que voy a tener ilusión por esto que hago siempre. Hay gente que para desconectar se va a jugar al pádel o al tenis, que también lo hago, pero yo me pongo a pinchar en mi casa y me puedo tirar horas pinchando. Con más o menos público, me encantaría poder seguir ofreciendo sesiones hasta que el cuerpo aguante.



